16 ago 2016

Añoranza

Se añora el pueblo de casitas de adobe,
pintadas de blanca cal y sus techos marrones,
aquellos callejones donde se solía caminar sin temores,
las montañas, las plazas, la comida y sus los olores.

Se añora la paz de ver niños corriendo por los corredores,
jugando libres, pintando el mundo de colores,
aquellos que en sus mochilas solo llevan ilusiones,
esos que nos matan de ternura con sus conversaciones.

Se añora a la gente humilde, de blancos corazones,
que va por la calle ofreciendo sonrisas y alegría en sus pregones,
la que sabe que en la vida aunque hay desilusiones,
también sabe que para ser buenos hay muchas más razones.

Se añora la tierra, la gente, sus costumbres y visiones,
los colegas, los amigos, la familia, los amores.
Los días, las noches, las tardes, el cielo y sus colores,
Se añora los años de niñez porque fueron los mejores.


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